Reconocer-te, tus palabras... tus miradas perdidas, tus mañas con las manos, la forma en la que cambia tu expresión al soltarte el cabello... reconocer-te, a distintos tiempos... a distintas latitudes de este sur geográfico, reconocer-te en el corazón sangrante que llevas sobre las piernas, baúl de secretos milenarios... reconocerte en un nombre que no es solo tuyo, reconocerte con astromelias y la cruz del sur asomandose en el cielo... reconocerte a distintos ciclos de este mismo ciclo que siguen... ¿quien es esa que vuelve a ti y con una sonrisa te reafirma lo que ya sabias? ¿quien es esa que llega a ti sin avisarte?... quizás para que no patalees ni te escondas.
Quizás es que, finalmente, el tiempo esta realmente cerca y palpable... las hermanas se reunen, las hermanas se identifican, se abrazan y se unifican.
Somos una en mil millones y venimos de las piedras, somos el vientre dentro del vientre dentro del vientre y nos parimos a nosotras mismas. Somos la aurora del despertar y nuestra semilla caótica esta en cada una de sus cabezas esperando el instante sagrado en el cual surgir de las cenizas que hemos dejado acumular...
somos la verdad censurada,los lamentos continuados.Por cada una que desaparece
surgen de la nada cientos de señoras neblina por el poder puro del pensamiento.
Somos la fuerza y el poder retenido, somos respiro de vida, el inicio y el fin de todo. Nodrizas de lo sobrenatural… estamos esperando el instante preciso de tomarte de la mano y llevarte a un nuevo amanecer.
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